Adiós, adiós edición genética…

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Antes de irnos a disfrutar de unas merecidas vacaciones conocimos la decisión que tomo la UE acerca de la regulación que deberían seguir los organismos obtenidos por edición genética: seguirán la misma suerte que los transgénicos. Pero… ¿qué consecuencias tendrá esto para la agricultura?

adiós adiós edición genética

La UE ha decidido que las técnicas de edición genética (CRISPR-Cas9, Talen, etc), o más bien los organismos obtenidos a partir de ellas, deberán seguir el mismo reglamento que los transgénicos. Esto quiere decir, que cualquier empresa que quiera utilizar estas novedosas técnicas para crear, por ejemplo, un trigo adaptado al nuevo cambio climático, deberá pasar los costosos y largos procesos de autorización que ya sufren los OGM.

Pero… ¿nos hemos parado a pensar qué consecuencias tendrá esta decisión de la UE? ¿Cómo afectará este dictamen a la agricultura europea? ¿Y a la innovación aplicada al sector agrícola?

Como bien apuntó el científico español Mójica, uno de los descubridores de la técnica CRISPR-Cas9, esta decisión es una mala noticia ya que Europa vuelve a perder una oportunidad importante en el campo de la innovación, y la posibilidad de investigar con una técnica que permitiría una rápida adaptación de los cultivos a las nuevas condiciones climáticas.

Por otro lado, toda ley restrictiva manda un mensaje negativo a aquellas empresas con recursos económicos que buscan invertir en innovación agrícola puntera. Así, podremos ver durante los próximos años una fuga de empresas biotecnológicas interesadas en investigar con las técnicas de edición genética. E incluso podremos ver desinversión de empresas tecnológicas.

En la misma línea económica, esta decisión, obliga a las empresas que aún quieran investigar con estas nuevas técnicas a asumir periodos de tiempo e inversión altos para sacar una nueva variedad al mercado. Tiempo y dinero que muchas empresas pequeñas no serán capaces de asumir, y solo lo podrán hacer las grandes corporaciones. Es decir, nos encontramos en una situación de concentración del poder en las pocas empresas grandes con recursos suficientes, mientras nos “cargamos” el sistema de StartUps.

Las pequeñas empresas lo van a tener realmente difícil para luchar en este situación de concentración…

Por otro lado, nos encontramos que, nuevamente, se establece una sentencia en contra de una innovación, sin aportar evidencias científicas suficientes y sólidas. Nos volvemos a mover en el campo de la posverdad, lanzando al consumidor un mensaje confuso: estamos prohibiendo una técnica que podría ayudarnos a alimentar a nuestros hijos, mientras que la lectura que saca el consumidor es que la biotecnología es mala.

Deberíamos dejar esta posverdad, educar al consumidor, enseñarle a ser más crítico con la información que llega a sus manos, y sobre todo darle la oportunidad de elegir con qué alimentos quiere nutrirse: de agricultura ecológica, agricultura convencional, OGM, modificados genéticamente,…

Al fin y al cabo en un futuro seremos 10.000 millones de bocas que alimentar, muchas bocas para ser alimentadas con un solo tipo de agricultura. En la variedad está la riqueza ¿por qué no en la agricultura?

Además, esta sentencia va en contradirección de otros avances científicos recientes. Con esta decisión de la UE, los centros de investigación del viejo continente verán su capacidad de crear rápidamente nuevas variedades de trigo, gracias a que un grupo de científicos han conseguido mapear el genoma del trigo de forma íntegra. Por poner un ejemplo.

Y si nos paramos a pensar en otras técnicas de edición genética utilizadas en la actualidad, como la mutagénesis, vemos que la UE no regula estas como transgénicos. Nos encontramos ante una incongruencia, ya que somos más restrictivos ante una técnica de edición de genes mucho más precisa y dirigida (CRISPR-Cas9) que otras técnicas menos precisas y que pueden provocar mutaciones no elegidas (radiaciones ionizantes).

En esta misma línea, atendiendo al concepto de transgénicos y edición genética, son, por definición, técnicas distintas. Por tanto, estamos regulando dos herramientas diferentes bajo una misma ley.

También deberíamos parar a pensar en las consecuencias que tendrá esta sentencia en el mercado globalizado en el que nos encontramos. Mientras que en otras partes del mundo podrán desarrollar nuevas variedades por técnicas de edición genética (cómo se están desarrollando y comercializando ya en EE.UU. y China), en Europa solo podremos mirar cómo ocurre esto fuera de nuestras fronteras.

Esto tendrá consecuencias graves para los productores Europeos de alimentos. Recordemos que los OGM son detectables, ya que incorporan en sus genes, fragmentos de ADN de bacterias y otros organismos, lo que nos permite detectar si una variedad que llega a nuestras fronteras es OGM o no. Esto no ocurre con los organismos editados genéticamente, ya que, al no introducir genes extraños a la especie, estos organismos son indetectables, y podrán llegar a nuestros mercados sin saber si son o no variedades obtenidas por estas nuevas técnicas.

Esto pone en posición de inferioridad a nuestros productores en el mencionado mercado global en el que nos movemos: nuestros agricultores tendrán que producir bajo condiciones muy estrictas de seguridad, un hecho que nos ha llevado a ser una potencia en seguridad alimentaria, pero limitamos las herramientas para que sigan cumpliendo ese objetivo, teniendo en cuenta las nuevas condiciones climáticas a las que nos enfrentamos.

Me gustaría acabar este artículo mencionando que, con decisiones como estas, en las que se legisla en función de los intereses de unos pocos y no en base a evidencias científicas sólidas, la agricultura Europea en el mundo es apreciada como un verdadero “Museo de la Agricultura”, donde se ponen barreras legales a los avances innovadores que ayudarían al eslabón más débil de la cadena a seguir realizando su trabajo de forma eficiente.

Si queremos seguir teniendo una posición fuerte en los mercados internacionales, atraer talento y empresas punteras biotecnológicas, una mayor transparencia a lo largo de toda la cadena agroalimentaria, deberíamos reconsiderar nuestras decisiones y tomar aquellas que se traduzcan en avances innovadores, siempre de la mano de la seguridad alimentaria.

Y esto deberíamos hacerlo no pensando en el ahora, sino pensando en nuestros hijos, ya que, cuando llegue un momento en la historia en el que nuestros hijos vean mermada su capacidad para alimentarse, el principio de precaución será cambiado por el principio de supervivencia.

Foto de cabecera > Flickr NIH

Resumen
Adiós, adiós edición genética...
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Adiós, adiós edición genética...
Descrpción
La UE ha decidido que los organismos obtenidos mediante edición genética deben ser considerados como OGM ¿Qué consecuencias tendrá para nuestra agricultura?
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